La navidad, época entrañable para algunos y no tanto para otros. A mí en particular me gusta ¡Me gusta muchísimo!

De siempre. Recuerdo desde niña contagiarle a mi madre este espíritu tan navideño que tengo. Mi madre trabajaba de modista y me dejaba de buen grado la tarea de decorar la casa, poner la mesa los días de fiesta y por supuesto ayudar en la cocina.

El pesebre era el principal protagonista de toda la decoración Con los años, mi hermano y yo fuimos juntando las piezas hasta disponer de un gran elenco de figuras representando los diferentes escenarios característicos del nacimiento. Musgo, piedras, paja, arena, incluso agua para hacer el río, para disgusto de la madre que veía peligrar el mueble a causa de la humedad. Árbol hasta muchos años después no lo empecé a poner…

Recuerdo estas navidades de mi más tierna infancia con afecto, con paz, todo es muy diferente a cómo las vivimos ahora. Los regalos eran escasos y cada juguete, cada muñeca valía un tesoro. Todavía le guardo cierto ‘resentimiento’ a mi hermano de la vez con la mano que le dio a mi primera muñeca que hablaba y andaba y el mismo día de Reyes dejó de andar y hablar, pero yo la seguí queriendo igual, a la muñeca y a mi hermano también, es un buen chaval, aquel día él quería que jugara con él, con sus juguetes, que al fin y al cabo, es con los que siempre más jugué.

Juguetes para compartir, niños y niñas tenemos la manía desde pequeños de hacerlos diferentes, de tratarlos de diferente manera, pero por qué contaminar su imaginación, porque inducirla a ciertos comportamientos que solo hacen que dañar la capacidad que ellos tienen de poder ser el que ellos más deseen.

Junto a mí hermano jugué a todos los juegos de niños que uno se puede imaginar. A él pintar, recortar, y con las muñecas no lo recuerdo… pero si verlo jugar con los peluches, estos si que no distinguen de sexo. Jugábamos en casa y en la calle. Porque soy de una generación, donde los niños jugábamos en el parque, todos teníamos nuestra banda de amigos, temerarios pero educados con la gente mayor, respetuosos y a la vez atrevidos.

El recuerdo del mercado los días previos a Navidad están tatuados en mí. Solía ir al mercado dos o tres veces por semana, era uno de mis pasatiempos preferidos, y había justo una parada de metro entre casa mía y el mercado, cerca precisamente no estaba, y me soltaban andando pero no ir en metro sola, que cosas!

Esos pequeños tesoros que nos deleitan, nos hacen grandes, nos hacen pensar

Siempre he dicho que en Navidad los alimentos tienen una brillantez diferente, todo es resplandeciente y ahora, por desgracia, los precios también son ‘deslumbrantes’. Comprar en noviembre y congelar es una opción óptima para evitar el escarnio de precios a que nos someten las grandes industrias para abultar sus arcas, siempre en detrimento de la gente. Por cierto, opino que nos tocaría sublevarnos ante esta indefensión que tenemos los consumidores y restauradores… ahí lo dejo…

Yo me vuelvo loca con los escandallos precisamente por el baile de precios que tenemos los días previos a Navidad y fin de año. Suben y tú tienes que mantener un precio cerrado a menús ya pactados, porque la lógica y el decoro así lo pide.

Por este motivo, quizás, es el porqué muchas personas huyen de la Navidad, Comidas y cenas interminables, empacho última empacho, compras, pero hay un ingrediente mágico para soportar todo el que se nos viene encima los próximos días. La cordura, planificar, no comprar de más, dejar esto del por si acaso falta, no falta, siempre sobra, cordura en la hora de regalar, invertimos en objetos que seguro hacen falta. Pero hay uno en particular, que a mí siempre me gusta regalar, es asequible y si das con el tema adecuado a la persona que se lo vas a regalar, quedarás como un rey, los libros.

Esos pequeños tesoros que nos deleitan, nos hacen grandes, nos hacen pensar. La excusa perfecta, para ir al parque a leer o al ‘sofá acompañado con una manta, antes de dormir para coger el sueño, los puedes compartir con quién quieres algunos incluso son prácticos……. (libros de cocina que recomiendes) y el tuyo. Faltan fotos, enlaces…etc.

Os deseo un feliz feliz Navidad a todos, a por el 2020, con empujón, ganas e ilusión.

by Mary Herrera

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